LISTIN DIARIO
Jueves 24 de Octubre del 2002
C LA VIDA
Delfines fuera de sus aguas
Manatí Park confirma la captura de siete y varias organizaciones piden
su liberación
VANESSA DIAGO
Santo Domingo.-
Fundemar pidió a Medio Ambiente pronunciarse sobre si dio o no el visto
bueno a la captura de los mamíferos marinos este año.
Diversas entidades nacionales e internacionales, encabezadas por la
Fundación Dominicana de Estudios Marinos, Fundemar, pidieron la
liberación de un grupo de delfines capturados en julio en las aguas
dominicanas, según dijeron, en un área que es parte del Parque Nacional
del Este.
Las distintas entidades pidieron a la Secretaría de Medio Ambiente
ordernar la liberación de los delfines, mediante un adecuado proceso de
reintroducción a su medio natural, con el que expertos internacionales
han dicho que están dispuestos a colaborar.
Firmas en Internet
Actualmente, en diferentes sitios en la Internet, se están recopilando
firmas para exigir a las autoridades la liberación de estos animales, y
existen modelos de cartas dirigidas a los secretarios de Medio Ambiente,
Frank Moya Pons, y de Turismo, Rafael Suberví Bonilla, que personas y
organizaciones interesadas de República Dominicana y de cualquier parte
del mundo pueden firmar. Uno de ellos es www.thepetitionsite.com y otro
es www.dolphinproject.org, de la organización “The Dolphin Project”.
Esta semana, José Miguel Moreno, gerente de Manatí Park, parque de
diversiones, que cuenta con un delfinario en la región de Bávaro,
confirmó a LISTíN DIARIO que había ordenado la captura de los delfines,
que éstos se encuentran en su poder, y son siete en total, pero rechazó
que los animales se hayan capturado en jurisdicciones del Parque
Nacional del Este.
De acuerdo con Moreno, la empresa no tiene por qué liberar a los
delfines, ya que los capturó amparada en un permiso expedido en 1995,
para la captura de 10 delfines, de los cuales, en su momento, sólo se
capturaron dos.
En enero de este año, la compañía comunicó a la Secretaría de Medio
Ambiente que procedería a la captura de la cuota de delfines que le
correspondía, ya que no había hecho uso de la misma.
Ante esta situación, Fundemar pidió a la Secretaría de Medio Ambiente
exigir la liberación de los delfines y decir públicamente si dio el
visto bueno a Manatí Park para capturar los delfines en este año.
Delfines en cautiverio
En comunicación escrita dirigida a este medio, José Miguel Moreno,
gerente de Manatí Park, expresó que la captura de los delfines obedeció
a que la empresa ‘‘tenía prevista una ampliación del proyecto en el año
2002, que incluía un nuevo delfinario, así como otras instalaciones para
reproducción de especies en peligro de extinción’’. Sin embargo,
admitió: ‘‘Lamentablemente, los acontecimientos del 11-S y la crisis
generada por el sector nos han hecho posponer, como muchas otras
empresas turísticas han hecho, esta decisión de inversión hasta que se
aprecie un cambio en las tendencias del turismo iniciándose una
recuperación que todos esperamos sea pronto’’.
Aspectos legales
Idelisa Bonnelly de Calventi, presidenta de Fundemar, explicó que,
independientemente del permiso expedido a Manatí Park en 1995 para la
captura de delfines, la captura de estos animales en aguas dominicanas,
aún si no se encuentran en áreas protegidas, es violatoria tanto de la
legislación nacional como de convenios internacionales que el país ha
suscrito y convertido en ley de la República.
Recordó que en el párrafo I, el decreto 233 de 1996, que recogió la Ley
64-00 de Medio Ambiente, y que creó el Santuario de Mamíferos Marinos de
la República Dominicana, dice textualmente: ‘‘Se prohíbe además la caza
o cualquier tipo de hostigamiento a las especies de mamíferos marinos en
todas las aguas jurisdiccionales dominicanas fuera del santuario
anteriormente descrito’’.
Además, explicó que el artículo 11b del Protocolo de Áreas de Flora y
Fauna Silvestre Especialmente Protegidas (SPAW, 1990) de la Convención
para la Protección y Desarrollo del Medio Marino de la Región del Gran
Caribe (Convención de Cartagena), suscrito por el Estado Dominicano por
el Congreso de la República en 1998, posterior a la fecha en la cual se
había expedido el permiso original en el que se ampara Manatí Park,
prohíbe ‘‘la captura, retención o muerte - inclusive, en lo posible, la
captura, retención o muerte accidental - o el comercio de las especies,
de sus huevos, partes o productos incluidas en el Anexo II donde se
encuentra la espece de delfín Tursiops truncatus’’. Ésta es la especie
nariz de botella, empleada en los delfinarios de todo el mundo.
El artículo 175 de la Ley 64-00 de Medio Ambiente dice que incurren en
delitos contra el medio ambiente y los recursos naturales ‘‘quien cace,
capture o provoque la muerte de especies declaradas en peligro de
extinción o protegidas legalmente’’, lo cual incluye a los delfines
nariz de botella.
Además, el artículo 202 de la misma ley dice que ‘‘todas las normas de
calidad, órdenes, reglas, permisos, contratos, licencias y
autorizaciones que se hubieren expedido, efectuado, concedido o adoptado
por organismos gubernamentales, quedan en vigor siempre que no
contradigan la letra y el espíritu de la presente ley, en cuyo caso
serán modificadas de acuerdo con lo dispuesto por ella’’.
El caso de Manatí
Manatí Park ha sido cuestionada en varias ocasiones por las condiciones
en las que se encuentran los delfines en el lugar, que según expertos
internacionales incluyen una jornada excesivamente larga de trabajo, un
estanque demasiado pequeño, ningún lugar para que los animales descansen
lejos de los turistas y un estrés constante para los delfines, debido a
la cantidad de turistas que nadan con ellos a diario, así como la mala
alimentación.
De acuerdo con Moreno, en el lugar se siguen las normativas de APHIS de
Estados Unidos, para delfinarios, y cualquiera puede ir a observar cuál
es la situación real de los delfines en la institución.
La libertad
Los delfines en cautiverio están obligados a llevar una vida muy
distinta de la que llevan en libertad.
Por ejemplo, forman estructuras sociales complejas, con familias muy
unidas, juegan todo el tiempo y exploran los objetos de su entorno.
Nadan hasta 40 millas diarias. En cautiverio, según normativas de
Estados Unidos, pueden confinarse a espacios de 30 pies por 30 pies.
Para recorrer la distancia que nadan en libertad, según la WSPA,
tendrían que darle 3,500 vueltas en círculo a un estanque de ese tamaño.
En libertad, nadan a grandes velocidades, sólo pasan entre un 10 y un 20
por ciento de su tiempo en la superficie y pueden llegar a profundidades
hasta de 1,640 pies o 500 metros.
En cautiverio, según normativas de Estados Unidos, el mínimo de
profundidad para los estanques es de seis pies. La poca profundidad del
agua puede irritar sus pieles y sus ojos, muy sensibles al sol, sobre
todo en tierras cálidas.
Received on Thu Oct 24 07:52:55 2002
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