(al final no se publico en la prensa por eso lo envio)
Ecología
Por Domingo Abréu Collado
PNE: Historia de una venta corsaria
Los corsarios fueron durante el siglo XVII amos de un “comercio legal”
en el
que - amparados por una Patente de Corso expedida por el gobierno
francés en
la isla mediterránea de Córcega- tenían el “derecho” de asaltar y robar
barcos considerados enemigos de Francia, actividad que se inició durante la
lucha entre los grandes países que se disputaban la colonización de
América.
Como este comercio marchaba viento en popa fueron muchos los que compraron
Patentes de Corso e hicieron del robo el “modus vivendi” por excelencia,
amasaron fortunas, y luego se establecieron como honrados inversionistas en
tierras del nuevo mundo, la nuestra entre ellas.
A 300 años de semejante comercio aparece en la República Dominicana una
compañía denominada “CORSARIO, C. X A.”, que resulta propietaria de la
parcela No. 24-A, del Distrito Catastral 10 (segunda parte), del Municipio
de Higuey, parcela que es parte del Parque Nacional del Este, como lo eran
las parcelas Nos. 22 y 23, que le fueron cercenadas al PNE por el Decreto
No. 1311 emitido por el entonces Presidente Dr. Joaquín Balaguer en 1976 en
beneficio de los hoteles que hoy las ocupan.
La compañía “Corsario, C. por A.” consiguió en 1997 que el entonces
Director
Nacional de Parques, Lic. Omar Ramírez –en el gobierno de Leonel
Fernández-,
le otorgara una certificación en la que se hizo constar que la parcela 24-A
“está fuera del Parque Nacional del Este”, cuando en realidad hasta las
parcelas 22 y 23, que están más alejadas, estaban dentro del Parque.
El 30 de agosto del 2000 (12 días después de promulgada la Ley General
sobre
Medio Ambiente y Recursos Naturales, No. 64-00) el Presidente Hipólito
Mejía
emitió el decreto No.657-00, que excluía del Parque Nacional del Este la
parcela 24-A. Naturalmente, este decreto legalmente se cae porque no puede
ir contra la Ley 64-00.
Dos meses después, la “Corsario, C. por A.”, cuyo presidente es Charles
Thomas Ogryzlo, un señor de generales ignoradas, y cuyo representante para
la compra de la parcela fue el señor Miguel Garrido Alvarez, de
nacionalidad
norteamericana y residente en “Weston, Connexticut (sic) 06883, Estados
Unidos de Norteamérica,...” (según consta en el Certificado de Título
2000-530, de Higuey), le vendió el 28 de octubre del 2000 a Globalia
República Dominicana, S.A. la parcela en cuestión por US$3,698,685.00, algo
más de tres y medio millones de dólares, como se puede ver.
La historia del 2000 al 2004
Pero en este punto la historia debe volver atrás, extrañamente, porque
el 28
de agosto del 2000, Juan José Hidalgo solicitó al Secretario de Turismo,
Ramón Alfredo Bordas, un “certificado de no objeción al anteproyecto GRAN
PALACE BAYAHIBE BEACH RESORT, ubicado en Bayahibe, municipio de Higuey,
provincia La Altagracia, propiedad de GLOBALIA HOTELES (AIR EUROPA)”, sin
tener todavía propiedad del terreno ni haber consultado con la
Secretaría de
Medio Ambiente, la responsable de los parques nacionales del país y
vigilante de los posibles impactos al ambiente en cualquier área.
En enero del 2001, el presidente Mejía envió a la Cámara del Senado un
proyecto de ley para excluir del Parque Nacional del Este las parcelas 20-A
y 24-A, pero al parecer ese proyecto de ley no prosperó, por lo que el
14 de
enero del 2004 somete de nuevo dicho proyecto de ley, probablemente urgido
por el señor Juan José Hidalgo, presidente de Globalia y Air Europa, a
quien
también le escribe indicándole “tuve a bien emitirle el Decreto 850-00, que
excluye la parcela número 24-A” e informándole haber autorizado el “inicio
de los trabajos de construcción del proyecto correspondiente para que el
proyecto denominado Gran Palace Bayahibe Beach Resort, patrocinado por la
razón social bajo su rectoría...” etc. etc.
Aparentemente hubo otro decreto, porque el que se emitió el 30 de agosto
del
2000 fue el número 657-00, pero en su carta al señor Juan José Hidalgo el
Presidente Mejía se refiere al decreto No. 850-00 del 26 de septiembre del
2000, decreto que se desconocía y al que también hacen referencia Rafael
Suberbí Bonilla, Secretario de Turismo, y Herminio A. Domínguez,
Director de
Planificación y Proyectos, al comunicarse con la firma de arquitectos Angel
Sánchez & Asociados, encargados del diseño de la obra, en abril del 2003.
Con la carta de Suberbí Bonilla se le concedió a Globalia República
Dominicana, S.A. una “No Objeción Condicionada” con una duración de 6
meses,
concesión que caducó en octubre del 2003. De manera que para estas
fechas ni
siquiera por parte de la Secretaría de Turismo esta gente tenia aprobación,
mucho menos por parte de la Secretaría de Medio Ambiente, ante quienes ni
“Corsario, C. por A.”, ni “Globalia R.D., S.A.” se habían acercado.
La bomba corsaria
En el 2004 estalla la “bomba corsaria”, y “Globalia República Dominicana,
S.A.” se encuentra de narices con que en Santo Domingo la gente ya no es
tan
imbécil, y además cuenta con una Ley General de Medio Ambiente y Recursos
Naturales. Un número grande de organizaciones, respaldado por un amplio
segmento de la población y con las simpatías de todo el pueblo, ha
manifestado su decidida oposición a la construcción de más hoteles en el
Parque Nacional del Este.
El señor Juan José Hidalgo manifestó en una rueda de prensa el pasado
martes
10, que “así como se hizo en 1976 con los hoteles que ahora ocupan lo que
fue parte del Parque, puede hacerse con su proyecto ahora”, pero ocurre que
en esa época –cuando Balaguer- no había LEY, y todo se hacía según “lo que
diga Balaguer”. En el gobierno de Leonel Fernández tampoco había LEY, y se
permitió la construcción de los hoteles en el Parque y todo se hacía sujeto
a “lo que dicte la globalización y la privatización”. Pero ahora tenemos
LEY, y si nos respetamos como ciudadanos y personas decentes tenemos que
respetar esa LEY.
En España –de donde son el señor Hidalgo y Globalia- tienen ley, y esa ley
no le permite a ningún ciudadano inversionista dominicano construir dentro
de un parque nacional o una reserva científica. En España se llegó a
destruir tanto, que los parques, más que parques, ahora son santuarios.
Incluso, en sitios como las Islas Baleares, que fueron salvajemente
ocupadas
por los inversionistas hoteleros, debieron dinamitar por lo menos doce
hoteles para iniciar la recuperación de algo de la naturaleza de esas
Islas.
Y eso lo sabe bien el señor Hidalgo, y ese no puede ser el futuro de la
República Dominicana.
Amigos que hacen daño
Los presidentes tienen un magnetismo asombroso para hacer amigos. En la
rueda de prensa que ofreció el presidente de Globalia República Dominicana,
S.A., Juan José Hidalgo, éste declaró ser amigo de Leonel Fernández, de
Hipólito Mejía y de otros más que aspiran a ser presidentes de nuestro
país.
Incluso dijo el señor Hidalgo que le ha ofrecido a ambos cenas y almuerzos
en su casa en España. Lo creemos, y le creemos también las buenas
intenciones que declaró tener hacia la República Dominicana. Pero
recurrir a
la amistad para conseguir facilidades con los recursos naturales de un país
puede hacerle un gran daño a sus amigos dominicanos.
A Leonel Fernández le hicieron mucho daño amistades como esas, porque
incluso llegó más lejos que Hipólito Mejía. Leonel llegó a emitir un
decreto
eliminando más de 25 áreas protegidas, “para que el país pusiera los pies
sobre la tierra” como declaró su Director de Parques Nacionales, y luego
tuvo que echarlo atrás porque los dominicanos no queremos prescindir de
nuestras áreas protegidas. Pero ya el daño hacia la persona de Fernández
estaba hecho.
Ahora se le está haciendo mucho daño a Hipólito Mejía con esa
insistencia en
construir dentro del Parque Nacional del Este. Y el problema es que el
Presidente Mejía quiere complacer a todos sus amigos, a todo el mundo, y
eso
es imposible y lleva a fracaso. Y en esas circunstancias es que se sabe si
dichos “amigos” realmente lo son o solamente lo quieren utilizar.
El presidente de Globalia, S.A. lleva en parte razón, seguro que hay gente
de la competencia hotelera metida en la oposición a su proyecto. Pero un
error no justifica otro error. Si las autoridades pasadas erraron la
solución ahora no es volver a errar, sino rectificar y orientar a los
inversionistas bien intencionados. ¿Están dispuestos el señor Hidalgo y
Globalia, S.A. a dejarse orientar?
PIE DE FOTO
Con un nombre de tenebrosa recordación la compañía Corsario, C. por A.
aparece como la que vendió terrenos en el Parque Nacional del Este para la
construcción de un complejo hotelero. Pero detrás de esos modernos
corsarios
hay cantidad de piratas criollos, ¿eh Guido Gómez Mazara?
PIE DE FOTO
En estos terrenos, donde se eliminaron manglares y se desecó una laguna
enorme, están ahora los hoteles que fueron beneficiados con el decreto de
Balaguer y los permisos de Leonel. Todos estos terrenos pertenecían al
Parque Nacional del Este.
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Si bien es cierto que el turismo aporta actual y significativamente a la
economía nacional, la pérdida de áreas naturales significan pérdidas
inimaginables en términos de tiempo futuro. Dentro de 500 años, cuando
en la
República Dominicana hayan 20 o 25 millones de habitantes, la presencia de
áreas naturales será cuestión de vida determinante para ese presente.
PIE DE FOTO
Ningún complejo hotelero es capaz de producir los beneficios que producen
tres o cuatro kilómetros cuadrados de bosque. Y mientras más pasa el tiempo
mayor valor tendrá su producción, mientras los hoteles serán ruinas, como
algunos que ya lo son en la costa este.
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Received on Wed Feb 25 07:44:18 2004
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